UNA PERFORMANCE AUDIOVISUAL SOBRE SATURACIÓN,
FRAGMENTACIÓN, EXCESO, VACÍO Y HASTÍO.
Un autorretrato mental construido con collage, videomapping, imagen generativa y sonido en vivo.
HASTI//LLAS es un autorretrato construido desde el hastío, la acumulación y la pérdida de forma.
Nace de convivir con una mente que salta entre estímulos, anticipa, repite, rumia — y permanece alerta incluso cuando el cuerpo ya pide detenerse.
Borderline, déficit de atención, ansiedad y depresión no aparecen como diagnósticos. Se filtran en el comportamiento de las imágenes: algo se idealiza, algo se abandona, algo invade, algo desaparece.
Comer. Consumir. Trabajar. Pensar. Buscar. Repetir. La misma pulsión con nombres distintos: llenar, calmar, sentir algo diferente por un momento.
No pretende explicar cómo se siente un trastorno. Intenta construir un espacio donde pueda sentirse cómo se comporta esta mente.
El collage no es decoración: es la lógica de la pieza.
Cortar para aislar.
Superponer para saturar.
Repetir hasta deformar.
Borrar para hacer vacío.
Volver a unir sin ocultar la fractura.
No se proyecta un collage. El espacio entero se comporta como uno.
Los collages de HASTI//LLAS no construyen escenas cerradas. Construyen estados.
Fotografía, pintura, cuerpos y animales conviven con carbón, papel roto, manchas y ruido. Nada conserva su función original: un perro se vuelve pensamiento, un oído deformado se vuelve saturación, un rostro desaparece bajo sus propias capas.
Lo figurativo entra al collage para perder estabilidad.
La acumulación no es permanente. Después de ella aparece el negro — y el vacío tampoco es descanso: puede ser otra forma de presión.
La fractura no se corrige. Se vuelve lenguaje.
El sonido no acompaña la imagen: la presiona, la contradice, la interrumpe.
Live coding, síntesis, broken techno y silencios intervenidos dialogan con la lógica del collage — acumular, cortar, repetir, romper, recomponer. CaosBox (SuperCollider) permite que el sonido altere también lo visual, en tiempo real, vía OSC.
Un recorrido de 40 a 50 minutos. No es una representación ordenada de diagnósticos ni una cronología clínica. Los estados aparecen, se contaminan, desaparecen y regresan.
Rostros y cuerpos encuentran, por un momento, una composición posible.
La ruptura todavía no ocurre. Ya está contenida en la imagen.
Una mirada, una palabra, un silencio pueden adquirir un tamaño desproporcionado. Las capas empiezan a separarse.
No hay una grieta dibujada. La composición misma empieza a fallar.
Líneas, voces y cuerpos compiten por el mismo espacio. Los estímulos se superponen hasta que decidir a cuál atender resulta imposible.
La acumulación continúa hasta que mirar también resulta agotador.
Ya no hay energía para sostener el caos, pero tampoco capacidad para detenerlo. Pensar. Repetir. Anticipar. Volver a empezar.
Dormir se convierte en otra tarea imposible de terminar.
El negro ocupa lo que antes estaba saturado. El movimiento se vuelve mínimo — y el vacío no siempre es calma.
Dentro de ese espacio aparece otra tensión: la necesidad de volver a llenarlo.
Fragmentos anteriores reaparecen — una línea, una textura, una mancha — formando una composición nueva, precaria e incompleta.
No termina reconstruyendo lo que rompió. Termina preguntando qué puede construirse con lo que quedó.
LLENAR → ACUMULAR → SATURAR → EXPULSAR → VACÍO → VOLVER A LLENAR
Una línea transversal atraviesa varios movimientos. No pertenece a una sola conducta: puede ser la comida, el trabajo, el pensamiento, la necesidad de afecto.
No se muestra la conducta. Se muestra su mecánica.
Estructuras, telas y planos con bordes incompletos evitan una única pantalla rectangular. Las superficies funcionan como fragmentos físicos del collage.
Los collages físicos y digitales se separan en capas y se transforman mediante TouchDesigner o Resolume. Se mueve la materia: papel que se desprende, líneas que invaden, manchas que crecen.
La imagen generativa extiende movimientos imposibles en el collage físico, manteniendo su textura analógica. Clips diseñados como material loopable y manipulable, no como películas cerradas.
CaosBox (SuperCollider) envía información por OSC al motor visual para que eventos sonoros modifiquen fragmentación, máscaras, densidad o deformación.
| DURACIÓN | 40–50 min · cinco movimientos + intersticio |
| ESPACIO | Sala oscura con control de luz; arquitectura adaptable a superficies fragmentadas |
| PROYECCIÓN | 2–3 proyectores, sujeto a visita técnica y geometría del recinto |
| SONIDO | Sistema estéreo o cuadrafónico; laptop + interfaz para síntesis/live coding |
| MOTOR VISUAL | TouchDesigner / Resolume, por definir tras pruebas |
| SINCRONÍA | OSC entre CaosBox/SuperCollider y motor visual |
| CONTENIDO | Collage físico + intervención digital + clips generativos + manipulación en vivo |
| MONTAJE | Adaptable al recinto; visita técnica previa indispensable |
| ESTADO | Investigación y desarrollo |
HASTI//LLAS no busca ordenar una mente hasta volverla comprensible. Trabaja con lo que se contradice: intensidad y vacío, deseo y agotamiento, impulso de llenar y necesidad de expulsar.
No queda una explicación. Quedan fragmentos que cambiaron de función — una composición que puede sostenerse sin fingir que nunca estuvo rota.
No volver al original.
Aprender a mirar el resto.